La oración es hablar con Dios; conversar con nuestro Padre
del Cielo, con Jesús, con el Espíritu Santo; conversar con nuestra Madre la
Virgen María, con el ángel custodio con los santos.
Orar es un privilegio; ¡qué tal suerte la nuestra: poder
hablar con Dios o con la Virgen, con la sencillez y confianza de un hijo con su
papá, con su mamá! Porque esto son para nosotros; y sabemos que nos aman y que
todo lo pueden.

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